sábado, 8 de octubre de 2016

La vida en blanco y negro


Hoy no se me apetece escribir mucho, después de una semana de tensiones por la salida al mercado de mi libro: un seductor llamado Lenin,me ha quedado poco espacio en la mente para seguir escribiendo, y necesito desconectar. Es tiempo de imágenes y nada mejor que echar un vistazo en la red para ver lo que hay en blanco y negro.


Si algunos decían que Sevilla tenía un color especial, yo me decanto por el París chic de los años 50, una ciudad recién salida de la guerra y con muchas ganas de hacer cosas, la gente volvía a tener ilusión.No hay nada peor que perderla, porque se pierde el sentido de la vida.


Este portal me lleva a otra época, me desata la imaginación. ¡¡ cuantas despedidas pudieron suceder aquí!! ¿ Quien pudo vivir? me hubiera gustado o mejor dicho me gustaría entrar en el túnel del tiempo y retroceder un buen pilón de años, ser invisible. ¡¡Que fácil sería entonces escribir!!


Alguien dijo que París bien vale una misa, no sé si todavía a estas alturas. El otro día tomando un cortado, la mujer que me lo sirvió, en torno a los 40 y tantos me dijo que ella fue profesora en París y se vino a San Juan con su marido, montó un bar y la vida le cambió, no está estresada y se siente más libre. Y yo que cogería mi maleta ahora mismo, si pudiera y me iría un par de meses a vivir a París, intentado vivir lo en blanco y negro, eligiendo un lugar antiguo, nada de modernidades, algo con sabor añejo.

    Ya ven la felicidad que relativa es.




Adoctrinamientos, todos iguales de nefastos.

El adoctrinamiento siempre ha sido una constante en los regímenes totalitarios.A raíz de un resumen  escrito por mi,  sobre los niños de...